martes, 1 de octubre de 2013

SIGUIENDO LAS HUELLAS...del pasado gualaceño # 1



“REMEMBRANZAS DE MI PUEBLO …Gualaceo”

Por Nelson Muy Lucero. MD


LAS ANTIGUAS CASAS DE MI PUEBLO:




Las casas antiguas en Gualaceo, fueron construidas con paredes de altos y anchos muros, denominados “tapiales”, que los aislaban y protegían de los vientos fríos y de las “heladas” en las madrugadas especialmente durante el invierno, como también de los intensos y sofocantes calores del verano. La primera planta alta, se elevaba, alivianando el proceso constructivo, con paredes de bahareque, vigas, umbrales, tirantes, carrizo, “cabuya”.

Esas edificaciones tenían una clásica distribución espacial:


  • 1.    La planta baja: con un amplio patio, la cocina, un cuarto aislado que servía de despensa, y un área especial destinada para la sala o cuarto bajo.
  • 2.    Fuera de la casa, estaban distribuidos el corral, los establos o cuadras para los distintos animales, y los gallineros. También solía estar el WC, que más tarde lo adecuarían dentro de las casas.
  • 3.    En la primera planta alta:
·         las habitaciones y las alcobas principales.
·         los armarios, roperos o “guardarropa”  y el baúl

  • 4.    Arriba de todo, bajo el techado un gran espacio utilizado como el granero, y en algunas casas lo daban un uso especial como “guardilla”.
  • 5.    Las fachadas, casi todas revocadas con tierra y celulosa, obtenidas del “guano de caballo” y blanqueadas con cal y tierra blanca o de colores, al natural. A estas, se accedían por los balcones o ventanas, de las habitaciones principales o mediante el uso de “los andamios”.
  • 6.    EL BLANQUEADO DE LAS CASAS. La cal se compraba en trozos y se ponía en un recipiente con agua para "matarla” o rebajarla, por el lapso de algunas horas. Cuando lograba un aspecto pastoso, ya se podía añadirle el color requerido, normalmente el azulete era exclusivo, para luego proceder a su uso.
Se utilizaba LA CAL, por su efecto decorativo (se le podía añadirle cualquier color). Generalmente las fachadas solían ser blancas, porque se pensaba que servía de "repelente" del sol, de los insectos y de otros bichos raros.

Se creía que el reflejo blanco evitaba la entada de seres malignos, ya que a estos tenían su preferencia por la oscuridad, actuaban en las tinieblas, por eso incluso las jambas de puertas y ventanas las pintaban de blanco, aunque el resto de la fachada fuera de piedra o de otro material.

Las casas eran blanqueadas por lo menos una vez al año, especialmente antes de las fiestas importantes del pueblo.

  • 7.    Las chimeneas con su respectivo techado, eran cuadrangulares, y estaban orientadas en contra del viento.
  • 8.  La mayor parte de las casas se encontraban provistas de grandes “lavacaras de hierro enlozado”, empotrados en un armazón de madera resistente a la humedad, localizados en un rincón del “pasamanos” siempre junto a una pilastra del corredor principal de la primera planta, cercano a las alcobas, provistos además de un espejo, un cubo con agua y una jarra, utensilios muy cotizados en esa época.
  • 9.  Estas casas a lo mejor ya tenían un WC dentro de casa, pero generalmente siempre estaba fuera de ella.
  • 10. Las "GUARDILLAS Y GRANEROS, eran espacios que se encontraban bajo el techado de las casas.



En las “guardillas” y en los graneros que estaban a gran altura y su acceso lo alcanzaban con grandes escaleras, al decir de los adultos allí "habitaban" los “cucos” que se decían de aquellos seres indeseables creados imaginativamente para aterrorizar a los niños, logrando evitar que estos se acercasen a estos lugares.


Aquellos seres que producían un escalofriante temor, miedo, terror en los niños también estaban distribuidos por la calle: El hombre sin cabeza, los fantasmas, los “llashacos”, la caja ronca, el cura sin cabeza, y todos “los cucos habidos y por haber nos lo pintaban con lujo de detalles, llegando al punto de hacernos creer que eran fantásticamente reales.

A mi manera de ver, esta siembra de “miedos” habría sido como una forma de proteger a los niños de los peligros. Para evitar ser molestados. Para que no se suban a las escaleras y tengan respeto por la altura. Por otro lado para enseñarles lo peligroso que era caminar en altas horas de la noche y madrugadas por la calle. 

A pesar que en esos tiempos no había el riesgo de ser atropellados, raptados, o asaltados.



 


Cuenca, 1 de octubre del 2013

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