viernes, 11 de octubre de 2013

La historia de un pueblo se escribe...o LA PERDEREMOS EN EL OCASO


Recordando los Viejos Tiempos:



“APOLOGIA DEL PAISAJE GUALACEÑO”


Por Dr. Nelson Muy Lucero. MD




Todos desconocen la fecha exacta de la fundación de Gualaceo, pero si sabemos con bastante aproximación, que nos encontramos entre los 2.200 – 2.300 msnm. Esa altura es la que nos permite gozar de un clima benigno y saludable, de la generosa producción de sus tierras, de un envanecido paisaje, y la presencia de centenares de arroyos para engrosar el caudal de sus ríos, arrastrando el sedimento fecundante de sus verdes campos. 

Através de los tiempos fueron tantos los personajes que exaltaron su garbo a la belleza de esta tierra. Gracias a esas eruditas mentes, la diestra tomó la pluma transformándola en escritura, para declamarle a Gualaceo sus encantos, razón más que suficiente para entregarles generosamente para su deleite el pensamiento y sentimiento de sus autores:

·         MERISALDE Y SANTISTEBAN Joaquín de, mayor del ejército, cuando se desempeñaba como Corregidor y de Justicia Mayor, en el año de 1776; en una de sus obras a nuestro pueblo lo describió así: “El pueblo de Gualaceo, más lisonjero que todos para la vida humana en temple, fecundidad y delicias, tiene una bella situación que viene a ser el jardín de la provincia. No se conoce el frío ni llega el calor al extremo de fatiga, con tal proporción y benignidad, que prevalecen sin discordia las frutas, semillas y raíces que piden temperamentos opuestos…”

“Este paraíso de los pueblos, donde la vida aún quiere por sus fuerzas competir con la misma muerte, conserva a la parte del oriente tres montañas, Tapa, Pan y Namser, enriquecidas (entre otras apetecibles maderas) del célebre específico contra las tercianas, conocido con el nombre de cascarilla o quina, tan bueno en calidad como el de Cajanuma, Virutisinga en la provincia de Loxa.” 


·         MORA Luis F. capitán, LANDAZURI Arquímedes, en la Monografía del Azuay, publicado en el año de 1926, transcribió el pensamiento escrito por el Dr. Remigio Crespo Toral, en su artículo “Gualaceo a la vista”, el siguiente fragmento: “…La villa de Gualaceo es la segunda de las agrupaciones urbanas del Azuay, y por su hermosura, la incomparable bondad de su clima, la riqueza de su suelo y la densidad de su población industriosa y manufacturera, rivaliza con las mejores poblaciones del Ecuador en su clase…




Gualaceo es sin disputa la villa del interior más pintoresca, un oasis de los Andes ecuatorianos, una graciosa sonrisa de la naturaleza en los intrincados repliegues de la cordillera. El río, la maravilla de la región, corre con ligero desnivel, utilizándose en buena parte para la navegación de recreo…el río empuja sus linfas calladamente entre floridas riberas que sombrean los sauces pálidos y los oscuros alisares, el guayabo y el negro pacay (guabo), el copudo aguacate y los naranjos y limoneros de Europa…Puede decirse que toda la hoya del río forma un gran huerto, alternando con lujosos alfalfares y bellas plantaciones de caña de azúcar. Los rosales y jazmines cubren los cercados, donde predomina el maguey silvestre y levantan sus pencas los tunales”

·         ALBORNOZ, Víctor Manuel. Escritor “cuencano” nacido en el Perú el 23 de marzo de 1896, hijo de padre ambateño y de madre limeña. Fue literato, periodista, y cronista vitalicio de la ciudad de Cuenca, en la década del cuarenta en el siglo XX, veía así a este bello espacio comarcano, al pie de la cordillera oriental: “El encanto de esta región, cual ninguna pintoresca y hecha como adrede para embargar en emoción el ánimo es, sin duda, lo que determina…que Gualaceo llegue a ser el centro de un pueblo rico y poderoso…En todo este extenso territorio la hermosura se derrama en forma siempre sorprendente, lo mismo cuando culmina en el cuadro de majestad aterradora, como al hallar solaz prodigándose en escenarios llenos de gracia y colorido. El espíritu del nativo de una región así tiene por fuerza que encadenarse al influjo de esa seducción que - por amable - resulta invencible.”

·         SALAZAR, Francisco Javier. General de las milicias, fue un hombre de letras y cultura, poeta, escritor, quien exalto a este bello cantón: “De pocos campos como los de Gualaceo, podemos decir que es tierra de hermosura. Su clima cálido, sin llegar a lo sofocante, determina una vegetación variada, en donde el verde recorre una escala riquísima. Y quizá este clima influye para la bondad innata de su habitante, que es el equilibrio del espíritu, que hace de él un ser social y fraterno”.

·         LLORET BASTIDAS, Antonio, escritor, poeta e investigador, y Cronista Vitalicio de Cuenca, vinculado afectivamente a esta tierra por su matrimonio, identifica así a Gualaceo: “Si de alguna manera se pudiera definir el paisaje provinciano habría que pensar en Gualaceo, la población, el valle, ese conjunto armonioso y mágico que la Naturaleza ha colocado en una de las vegas del Azuay para permanente deleite….El río nutricio del paisaje, el Santa Bárbara, que baja desde los páramos del Amorgeo, se muestra arriba, en las riberas de la Arcadia hasta acá, las riberas del bullcay, con la silenciosa maravilla de su cauce en las orillas que son la expresión de la poesía hecha canción de agua. Y en sus campos labrantíos, siempre verdes, los frutales y el agua dulce de sus ríos manuales. Los huertos tupidos de olor a las orillas del río San Francisco de aguas torrenteras, los cañadulzales, el labrador y el caminante de sus campos. Y como escondido el riachuelo que se nombra Guaymincay, junto a Chacapamba, con sus aguas tibias y saludables.”

·         MUY LUCERO, Nelson. MD, Médico, Deportista, Político y Cronista Radiofónico del pasado gualaceño en www.lacallemeconto.blogspot.com , nos entrega un corto ensayo, donde resalta con donaire, declamándole a su tierra con respeto y admiración:

"Gualaceo...valle emprendedor y acogedor para el visitante, tierra dueña de un histórico rio, que viaja arrastrando todavía el codiciado oro como sedimento y regando generosamente con sus aguas los extensos humedales en sus playas y verdes llanuras, corriendo silente entre sus eternos saucedales, acordonado con praderas floridas y colinas como el Sonillana, Cuzhín, Achupallas, y la cordillera de Ayllón, enlazados con la cordillera oriental, como si fueran destellantes centinelas, que pasan su tiempo “haciendo guardia”, en este paradisíaco lugar, donde el caminante llegará y se marchará impregnado de recuerdos, llevándose hasta la eternidad gravado en sus retinas, un sabanero e imborrable óleo al natural..."




“No son todos los que están, ni están todos los que son…pero para muestra basta un botón”


Cuenca, 11 de octubre del 2013

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