lunes, 28 de mayo de 2012

Con sentimientos de gualaceñidad -III PARTE-

RECORDANDO LOS VIEJOS TIEMPOS

 LOS MONUMENTOS Y PERSONAJES DE MI PUEBLO

Por: Dr. Nelson Muy Lucero, MD
“Desde la terraza de mi casa, en el corazón patrimonial, viajo visualmente observando a lo lejos los verdes prados, colinas y montañas de mi pueblo, que cobijados con el firmamento bordado de nubes con diversas y  bellas formas confeccionadas como un manto, llenas de luminosidad proporcionada por la influencia de la milenaria estrella mayor, resaltando aún más la belleza natural de este cantón...Vuelvo a sentarme frente a frente al monitor, de inmediato como musas se despertaron en mi memoria los múltiples recuerdos sobre los pintorescos monumentos y personajes de mi infancia...Estas versiones son de hace mucho tiempo atrás, de aquellas décadas del 50, 60 y los 70, capturados mediante la percepción de un niño que acumulaba almacenando los hechos de una forma muy singular. ..Después de tantos años de atesorar esos momentos, ha llegado la hora de compartirlos con ustedes pero siempre acompañados por una gran dosis de nostalgia, por los tiempos idos y que no regresarán”.

  • El antiguo “estadio” de Gualaceo.
Aquel estadio estaba localizado donde hoy se emplazan el parque “Simón Bolívar”, el cuerpo de bomberos, y otras sedes sociales.

Para hablar del antiguo estadio no podemos dejar de nombrar a la calle D. Chica, por cuanto esta fue la calle por donde desfilaban los equipos para los campeonatos o partidos ocasionales programados en festividades religiosas o cantonales, acompañados siempre por las “bandas de pueblo”, haciendo más interesante y festivo el deporte cantonal.

Este estadio tiene su propia historia, inclusive antes de mi existencia...aquellos jugadores saltaban al campo de juego, en medio del bullicio de su gente, se les observaban a los espectadores conformando grupos en los distintos espacios alrededor de la cancha, junto a los pencos, sin respetar las cercas, subidos en los terrenos aunque laderosos fueron utilizados como si fueran tribunas, todos entusiasmados esperaban el momento que la reina de la Liga o la reina del cantón de su “puntapié inicial” y el árbitro sentencie con su pito el inicio del partido...los jugadores “liguistas” como si se tratasen de “gladiadores romanos se botaban a la arena” rodeados de aquel marco asistencial al que asistía todo un pueblo que en silencio observaban detenidamente los acontecimientos en la cancha de juego ...eso es foul...gritaban enardecidos los dueños de casa y el árbitro comenzaba a temblar, pero todos esperaban la llegada del ¡goooool...” para gritarlo a todo pulmón y si era acompañado con el triunfo de sus muchachos el festejo era completo, los comentarios de aquellos partidos duraban toda una semana, en cada reunión de familiares o amigos se reeditaban los principales momentos o pasajes de aquellas jugadas, que para ellos fueron considerados fenomenales...fueron incontables los jugadores que pasaron y sudaron la camiseta en este escenario deportivo...las fantásticas jugadas quedaron grabadas únicamente en las retinas de los espectadores de aquellos “maestros del balón” que dieron lustre al deporte gualaceño, es y seguirá siendo la razón para no olvidarnos de: Alberto Avecillas alias “el caballero”, Manuel Lituma alias “el mimito”, Enrique Álvarez alias “el mosquito”, Florencio Webster, Jesús Molina, Herminio Álvarez alias “el campeón”, López alias “el tutulo”, Lautaro Berzosa, Edgar Avecillas, El “Spenser gualaceño”,  Avecillas alias “el ñato”...no están todos pero seguiremos recordándoles, a aquellos que con esfuerzo, y derroche de energías supieron entregarse en la cancha y brindar alegrías a una hinchada auténticamente popular.

Cuantos triunfos y derrotas se cosecharon, en este espacioso campo de tierra y piedrecillas al que llamábamos estadio, porque allí se plantaron dos arcos y sus áreas señalizadas con tierra blanca o cal...así era nuestro estadio...aquí se jugaba, sudando la camiseta por ese amor al deporte, bajo un extenuante calor solar y la algarabía de los asistentes que ponían los gritos de emoción...en cada uno de aquellos momentos de tantos partidos y fue en uno de aquellos que se escucho la voz de un padre que grito emocionado: ¡goooool...goooooool de mijo!...ese es mi hijo carajo...¡goooool de mijo...! en la memoria de los espectadores que lo escucharon así quedo gravado...mientras la emoción embargaba a los asistentes, la banda de pueblo nos deleitaba con su música, por supuesto siempre y cuando el triunfo sea del equipo dueño de casa; mientras tanto en otro lugar y momento don Manuelito “el heladero del pueblo” terminaba temprano...como nunca, de expender sus deliciosos “helados de coco y leche de vaca doncella”, según publicitaba con sus propias palabras...los confiteros del pueblo también satisfechos porque su negocio fue bueno...así vivía por aquellos tiempos, era un pueblo que avanzaba a paso lento pero seguro...hasta siempre y para siempre GUALACEO.

El desarrollo educativo de Gualaceo
Con los Institutos educativos artesanales, se dio forma al actual parque educativo del cantón; marcando el comienzo de una nueva era para capacitar a tanta juventud, explotando sus atributos y habilidades, para las mujeres la capacitación en la academia de corte y confección y para los varones en el primer instituto artesanal con mecánica industrial y carpintería. Las madres dominicanas trabajaron por las mujeres gualaceñas y Jorge Acosta y su grupo de apoyo (Alfredo Berzosa, Efraín Muy, Luis Encalada, entre otros miembros de la Sociedad Obrera “Oriente Azuayo) por los varones gualaceños; actuaron de este modo como verdaderos íconos urbanos en el desarrollo educativo del cantón.

Los planteles educativos de Gualaceo 

  • La escuela de los Hermanos Cristianos: 
Había sido considerado como un verdadero templo del conocimiento humano, exigentes, temidos pero responsables,  entregaron promociones de estudiantes que dieron lustre a nuestro cantón. Estaban tan bien preparados que sus conocimientos en los seis años de primaria fueron considerados haber cursado hoy los seis años de bachillerato. Tamaña verdad, pero tenemos que reconocerlo y lo han demostrado muchos de sus alumnos en el mundo profesional.

Como anécdota se contaba por el pueblo que uno de sus estudiantes quizás el mas aprovechado de su clase fue felicitado frente a todo el alumnado por sus maestros, recibiendo personalmente su libreta, pero resulta que al llegar a su casa le entrego a su Madre, quién observando la libreta se entera que su hijo había sacado una calificación de OPTIMA montó en cólera, por pensar que era la peor de las calificaciones, propinándole a su hijo tremenda zurra o castigo...pero días después, por su propia cuenta se enteraba que su hijo había sido reconocido como el mejor estudiante y las felicitaciones continuaban llegando de sus amistades...pero su premio ya había sido entregado.
  • La escuela “Santa Rosa de Lima” de las Madres Dominicanas.
El preparatorio o periodo de iniciación, antes de la etapa escolar, era una realidad por aquellas épocas.
Las religiosas en uno de los patios mantenían un tanque reservorio de agua, el mismo que era grande y profundo, en los recreos más de un alumno caía en él y los gritos de la niñez salvaban a los aprendices de nadadores, porque las monjitas con agallas lograban atraparlos de los tirantes y halarlos hasta los bordes del tanque haciendo las veces de los famosos salvavidas.

A las monjitas les encantaban los regalitos de algunos padres de familia, para que sus representados pudiesen ser promovidos de año. De todo hay en la “viña del señor”.
  • La escuela “Brasil”.
  • La escuela “Mercedes de Jesús Molina”
  • La escuela “Mercedes Vázquez Correa”
Cuantos años han transcurrido de las promociones pasadas y con el transcurrir del tiempo nos continúan entregando a la sociedad, hombres y mujeres formados en cada uno de estos establecimientos educativos...nuestro reverente saludo a aquellos maestros que con su vocación de servicio hacen de estos centros educativos verdaderos “templos del saber” modelando a la niñez con la siembra de valores.


“Aquí tienen su oportunidad todos aquellos estudiantes que fueron de las distintas promociones en estos establecimientos educativos de contarnos sus anécdotas. Vamos anímense, cuéntennos  para juntos saborear aquellos bellos y eternos momentos que pasaron por aquellas banquitas de su escuelita...”



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